—.No falle! —dijo Jeanette indignada.
—Un aranazo —replico sir Simon, ensenandole el rasgon en la malla de la
manga—. Pero, madame, .por que luchais del lado del falso duque?
—Mi esposo —contesto muy tiesa—, era el sobrino del duque Carlos.
.Dios santo!, penso sir Simon, .Dios santo! Una autentica pieza. Le hizo una
reverencia.
—Asi que vuestro hijo —dijo el, haciendole un gesto a Charles, que miraba
ansioso desde los brazos de su madre—, .es el actual conde?
—En efecto —le confirmo Jeanette.
—Un nino muy bueno. —Sir Simon se obligo a adularla un poco. En
realidad, pensaba que Charles era una molestia con cara de flan cuya presencia
inhibia su urgencia natural de tumbar al Mirlo sobre su espalda y ensenarle la
realidad de la guerra, pero era perfectamente consciente de que la viuda era
una aristocrata, una belleza y, ademas, familia de Carlos de Blois, sobrino del
rey de Francia. La mujer suponia riquezas para sir Simon y la urgencia mas
acuciante del noble era ahora convencerla de que lo que mas la beneficiaria
seria compartir sus ambiciones—. Un nino muy bueno —prosiguio—; .quien
necesita un padre?
Jeanette se quedo mirandolo. Sir Simon tenia un rostro mas bien
redondeado, la nariz bulbosa, la barbilla firme y no dejaba asomar la mas
minima senal de inteligencia o ingenio. Sin embargo, tenia confianza en si
mismo, la suficiente como para haberse convencido de que ella se casaria con el.
.En serio era eso lo que pretendia? Se quedo con la boca abierta, y entonces
profirio un chillido de miedo cuando escucho un griterio enfurecido desde
debajo de su ventana.
—Este sitio es mio —gruno en ingles—. Buscaos vuestro corral en otro lado.
—Se volvio hacia Jeanette—. .Veis, senora, como os protejo?
—.Asi que al final si hay caballeria en la guerra?
—En la guerra hay oportunidades, senora. Sois rica, sois viuda y necesitais
un hombre.
Lo miro con unos ojos perturbadoramente grandes, sin poder creerse tanta
temeridad.
—.Por que? —se limito a preguntar.
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